¡Hola, Bienvenidos!

Mi nombre es Alicia, como otras blogueras de la red, "todo lo bueno abunda", y no tengo abuelas, que sí que las tuve y una de ellas escribió un libro de recetas en los años cincuenta. Sus cinco hijas "lo han llevado a sus vidas como un equipaje de mano". A mí, algunas me llegaron a través de mi madre, Blanca, con quien aprendí a querer a la cocina. Este blog es para hacerle un homenaje.

Son recetas sin complicaciones que pongo al alcance de aquellas personas que tengan interés en conocerlas y que quieran pasar un rato divertido conmigo.


sábado, 30 de noviembre de 2013

BRAZO DE GITANO DE JAMÓN COCIDO Y QUESO ROQUEFORT







Tal vez estaréis pensando que de dónde me he sacado esta receta. Pues bien, no la he inventado yo, sino que se hace desde antiguo en dos bonitos pueblos de la provincia de Córdoba, que yo sepa, (si hay alguno más lo desconozco) esos pueblos son Montilla y Priego, que con muy pocas diferencias en su elaboración, fabrican este manjar.

Mi amiga Aurora nos trajo uno de Priego unas Navidades, tanto nos gustó que decidí imitarlo y desde entonces, con más o menos acierto, lo reproduzco haciéndolo para festejos y Navidad.

No mucho después mi amiga Amparo me regaló uno de Montilla, por eso conozco su procedencia y las peculiaridades que cada uno tiene.

Siempre pido permiso a aquellos que son los verdaderos artífices, hoy no iba a ser menos. Aquí os dejo la receta.



Ingredientes para el brazo:


- Huevos 6.
- Azúcar 150 g.
- Harina de repostería normal 80 g.
- Maizena 80 g.

Ingredientes para el relleno:


- Mantequilla a temperatura ambiente 180 g.
- Queso roquefort 180 g.
- Jamón cocido 200 g.



Elaboración:


Separamos en dos boles las claras de las yemas, los huevos tienen que estar a temperatura ambiente para que monten mejor. Encendemos el horno a 180 ºC y preparamos la bandeja de horno con papel sulfurizado. Añadimos el azúcar a las yemas y batimos con batidor de varillas durante cinco minutos hasta que se vuelvan blanquecinas. Cernimos las harinas y las integramos a las yemas con movimientos suaves y envolventes.

 




A las claras les ponemos un pellizquito de sal y las batimos a punto de nieve fuerte.





 





Incorporamos las claras al preparado de yemas, en dos veces con cuidado para no bajarlas.




 




Extendemos el preparado y lo alisamos con un cuchillo de hoja ancha sobre la bandeja de horno, procurando que quede bien distribuido.





 
Metemos en el horno dónde dejamos que se haga durante doce-quince minutos (vigilad el horno para que no se pase, ya que si no podría rompérsernos al enrollarlo). Humedecemos un paño limpio, que no hayamos lavado con suavizantes para que no le aporte sabores raros, lo metemos unos segundos en el microondas, lo sacamos y lo extendemos sobre la encimera volcando el bizcocho sobre él (ha de hacerse muy deprisa para que no llegue a enfriarse) con el papel para arriba y desprendiéndolo con cuidado lo retiramos.

 



Enrollamos el bizcocho presionando con las dos manos, ayudándonos con el paño (el paño no debe quedar dentro).

Al hacer esto le hemos dado flexibilidad al bizcocho por lo que ya podemos tranquilamente preparar nuestro relleno. Lo dejamos en el paño liado.

 










 




Mezclamos bien la mantequilla con el queso haciendo una pasta homogénea.







Extendemos el brazo y lo untamos con esta crema. Cubrimos con el jamón cocido, bien alineado.

Volvemos a enrollar haciendo igual presión con ambas manos de un lado y de otro, pero sin aplastar, dejando que ruede a su amor. Se saldrá algo del relleno que recortaremos con unas tijeras.

 





Dejamos envuelto en el mismo papel que lo horneamos y lo metemos al frío.




 


Después de un par de horas podremos utilizarlo. Para servirlo le cortamos las puntas que no quedan estéticas. Cortamos en ruedas de aproximadamente un dedo de ancho y las colocamos en una bonita fuente. Lo que no gastemos se conservará bien en papel film en el frigorífico. También se puede congelar y usarlo cuando nos convenga.
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Para mi amiga Nati con cariño.







jueves, 28 de noviembre de 2013

TRUFAS NEGRAS AL CAFÉ DE MALASIA





¡Qué suerte tienen hoy los chocolateros! les voy a enseñar cómo elaborar unas exquisitas trufas, que serán muy bien recibidas después de una rica cena de Nochebuena.

A los amantes del chocolate, les gusta tomarlo negro, así es que las he preparado con él esta vez, pudiendo en otras ocasiones ponerlo con leche o incluso usar el blanco.

La particularidad de estas trufas no sólo es esa, sino que les he puesto un delicioso café de la marca ORGANO GOLD que acentúa su sabor y las hace riquísimas.

En otras ocasiones he variado los ingredientes jugando con ellos y dándoles sabores diferentes. Unas veces aromatizo la mezcla con brandy, otras con whisky, otras con licor de naranja, esta vez he añadido vodka azul (es fácil encontrarlo) que tiene un ligero sabor a frutos del bosque. (Si pensáis en darles trufas a los niños calentad los licores y los dejáis enfriar antes de añadirlos al preparado para que pierdan el alcohol).


Lo más y mejor es utilizar el café soluble de Malasia, que nos llega de Canadá distribuidora de estos cafés y que he probado a utilizar en ellas, gracias a Caroline una chica que los vende y que me ha regalado unos sobrecitos para probar. Os garantizo que han quedado muy, muy ricas.

Esta receta es de mi invención y os la cuento para que la conozcáis y para que no se me olvide nunca.


 

 

Ingredientes:


- Bizcochos de soletilla o de S. Carlos 125 gr.
- Mantequilla a temperatura ambiente 80 gr.
- Vodka azul ½ copa.
- Cacao puro Valor 80 gr.
- Azúcar glas 60 gr.
- Café soluble negro Organo Gold 3,5 gr. (un sobre).
- Fideos de chocolate negro Valor.




 

 

Elaboración:


 



En un bol desmenuzamos frotando entre las manos los bizcochos de soletilla hasta el punto de arena fina.
Añadimos la mantequilla y el vodka. Mezclamos amasando para hacer una pasta.





 




Después de bien amalgamados ponemos el cacao, el café y el azúcar. Volvemos a mezclar y aunque parezca que está falto de líquidos, se absorben perfectamente.



 
 

Disponed un recipiente con fideos de chocolate, no pongáis muchos de una vez para que no se estropeen.
Redondead cogiendo porciones iguales con las manos e impregnad los fideos sin deformar las trufas. Salen veinticinco o veintiséis unidades.








Poned en cápsulas rizadas y meted en el frigorífico. Servid frías.







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La casa Organo Gold, que comercializa estos cafés y tés, dispone de diversas variedades solubles:

    Café Negro
    Café Latte
    Café Mocha
    Chocolate Caliente
    Té Verde

Además de estar fabricados con productos orgánicos (ecológicos), contienen Ganoderma, que hace especiales estos productos.

Durante miles de años, el Ganoderma lucidum ha sido reconocido por los que practican la medicina tradicional asiática como la más valiosa de las hierbas de la farmacopea china. El nombre chino del Ganoderma, Lingzhi, significa “potencia espiritual”, mientras que su nombre japonés, Reishi, puede traducirse como “el rey de las hierbas”.

El Dr. Shi-Jean Lee -el más renombrado doctor de la Dinastía Ming- puso de manifiesto la eficacia del Ganoderma en su famoso libro Gran farmacopea (Ban Chao Gang Moo). En él, escribió que “tomar Ganoderma a largo plazo creará un cuerpo fuerte y saludable y asegurará una larga vida”, por ser estimulante de los antioxidantes.

Si estáis interesados en estos productos podéis entrar en esta página, os los enviarán a casa:


martes, 26 de noviembre de 2013

FABES CON ALMEJAS






¡Qué buenas están! sin duda las prefiero así que con chorizo y tocino, que sí, que me diréis lo que queráis, que con grasitas es lo suyo, no lo niego, es la tradición; pero como éstas están tan ricas no echo de menos las otras y encima son más saludables.

¿Porqué no me dais un voto de confianza y las hacéis en casa un día, por probar?
Con permiso de mis entrañables asturianos.

Ingredientes:


- Judiones de la granja 500 gr.
- Zanahorias 2.
- Puerros 1 grande.
- Cebolleta ½.
- Ajos 4 dientes.
- Laurel 2 hojas.
- Pimienta en grano.
- Almejas ½ kg.
- Tomates 1 grande.
- Perejil.
- Aceite de oliva 3 cdas.
- Sal.



Elaboración:


Ponemos la noche antes en remojo los judiones. Dejadlos bien cubiertos pues absorben mucha agua y corréis el riesgo de que se queden los de encima secos, al aumentar el volumen, entonces no os servirían por no haberse hidratado bien.

Al día siguiente los ponemos a cocer con agua fría (cubiertos y unos tres centímetros más) añadiendo las zanahorias enteras y peladas, el puerro partido y limpio, la ½ cebolleta, dos de los ajos, el laurel, unos granos de pimienta y sal (no ponemos aceite).

Dejamos que hiervan y en el primer hervor cortamos la cocción con medio vaso de agua fría, así tres veces, tras los cuales dejamos que cuezan tranquilamente. Iremos desespumando para quitar impurezas.

Me gusta hacerlos en cacerola normal, pues de esta manera vigilo la cocción y el nivel de agua, que siempre debe permanecer cubriéndolos y unos tres centímetros más. Hay que dominar bastante los hervidos tapados herméticos y la calidad de los judiones. La dificultad no existe si os explico cómo hacerlo, sin que se rompan, cociendo a la manera tradicional.

Al principio y mientras están duros no importa que los removamos, pero no bruscamente, siempre con tacto. Por supuesto, el tiempo lo iremos controlando hasta su punto, dos horas aproximadamente. Después que lleven media hora cociendo, no los moveremos, sino que cimbrearemos la cacerola de izquierda a derecha de vez en cuando.

 

 
Si queremos, a los treinta minutos retiramos la verdura, o bien la dejamos hasta el final cociendo con las legumbres. Luego la pasamos por la batidora.




 




Preparamos una sartén con el aceite y hacemos un sofrito con el ajo picado, sin dorar demasiado, y el tomate sin piel cortado en daditos.







Después añadimos las almejas, que hemos lavado y dejado en agua con sal, para que suelten la arenilla. Dejamos que se abran sin cocerlas mucho.




 



Quince minutos antes de retirar los judiones, añadimos la verdura pasada y el sofrito con las almejas, mezclamos con movimientos circulares. Probamos de sal.








Servimos bien calientes salpicando la superficie con perejil picado.