¡Hola, Bienvenidos!

¡Hola amigos!


Os abro encantada las páginas de este blog. ¡Bienvenidos!

La cocina para mí es entretenimiento, un motivo para relajarme, expresarme, experimentar y hacer disfrutar a quienes prueban mi comida; incondicionales mi familia y amigos (siempre muy agradecidos), tengo motivos para poner pasión en cada uno de los platos que hago, ojalá logre transmitírosla.


Lo dedico a mi madre.

lunes, 23 de noviembre de 2020

CREMA ASADA DE VERDURAS Y MANGO

 


Porque sabéis de mi adicción a las verduras he decidido traeros hoy esta crema que me gusta mucho. Tiene toques diferentes a las clásicas que conocemos. Es fácil de hacer, aunque tiene algunos pasos. Nada que nos eche para atrás ¿verdad? que ya estamos hechos unos cocinillas de primera.

 

Afortunadamente en la tierra donde vivo se cultivan frutos deliciosos como mangos, aguacates, guayabas, papayas, pitayas... y chirimoyos, estos últimos muy característicos de la zona, que por desgracia tienen un tiempo corto. La mayoría de estos frutos se dedican a la exportación, eso me cuentan. 

 

Una de las cosas buenas de vivir aquí es que tienes amigos que los cultivan y muchas veces te regalan, por lo que vas probando con ellos destinándolos a otros usos que no son los estrictos como fruta. Siempre surge una idea que más temprano que tarde pones a funcionar y descubres un plato diferente, distinto a los habituales. Lo das a probar a tus conejillos de Indias y esperas respuesta. Y cuando los oyes preguntar si queda para repetir, sabes que has triunfado, jajaja.

 

No me enredo más y os dejo con la receta, que ya imagino estáis deseando ver cómo se hace y qué lleva.

 

INGREDIENTES:

 

- Tomate prieto grande, 1.

- Berenjena mediana, 1.

- Cebollas morada, 1.

- Cebolla blanca, 1.

- Ajos, 2.

- Mango grande, 1.

- Caldo de verduras o pollo, 250 ml.

- Leche de coco, 1 lata.

- Aceite de oliva virgen extra.

- Orégano, 1 cdta.

- Pimienta blanca molida.

- Sal.

- Albahaca o perejil frescos para servir.

 

ELABORACIÓN:

 

Lava bien la berenjena, el mango y el tomate. Corta la berenjena en rodajas de igual grosor (medio), el mango a la mitad (desechando el hueso) y el tomate lo dejas entero. Las cebollas las pelas y las cortas en rodajas de igual grosor (medio). Los ajos los pelas y los dejas enteros.

En una plancha de asar, aceitada ligeramente, colocas las verduras y el mango. Riega por encima con un hilo más de aceite, y vas asando de un lado y de otro, vigilando que doren al parejo, sin quemarlos. Retiras a un plato lo que esté ya en su punto y sigues girando lo que necesite más tiempo. No pongas sal.


 

 

 

  

En una cacerola calientas 3 cdas de aceite de oliva y cuando la verdura y el mango estén asados, los pasas a rehogar, pelándolos previamente y picando en daditos.

 

 

 

 

Antes de que enfríe la plancha echas medio vaso de agua y con una pala de madera recoges los jugos que han soltado, rascando la superficie. El líquido obtenido se reserva para añadirlo a la crema.

 

 

 

Una vez que la verdura se ha rehogado y el tomate se ha integrado perdiendo parte de su agua, espolvorea el orégano, y añade el líquido del asado y el caldo de verduras o pollo. Deja que cueza quince minutos a fuego medio. Pon a punto de sal (si lo necesitara) y pimienta blanca.

 

Tritura muy bien para conseguir una crema suave. Después cuela la crema para eliminar las hebras del mango.


Calienta incorporando la leche de coco. Pon a punto de sal.

 

 

Sirve con unas hojas de perejil o albahaca.




viernes, 23 de octubre de 2020

VERDINAS CON ALMEJAS Y LANGOSTINOS

 


 



 

Vuelvo a publicar recetas en el blog. Hace mucho que me tomé un descanso, y por varios motivos y mi desánimo, no veo la hora. Sé que si no lo hago ya lo voy a dejar definitivamente. Me he acomodado a Instagram porque es rápido, directo, quita trabajo y ahorra tiempo, quienes nos dedicamos a esto sabemos lo que lleva aparejado sacar una publicación en blog. Digamos que es por eso que no lo echaba en falta demasiado. Además, a quienes nos gusta la cocina nos engancha y una vez que hemos dado el paso de usar las redes nos cuesta mucho abandonar. Y seguimos, y seguimos. Y no porque creamos que nuestra cocina va a abrir caminos a nadie, ni porque seamos únicos y fabulosos. Nos basta con transmitir cariño, entusiasmo, ilusión que se reflejan en un plato de comida al que le ponemos nuestro corazón para vosotros.

Mi marido es quien más insiste en que no lo deje, y me dice que aunque sea una receta al mes debo hacerlo.

Por eso hoy vuelvo, tanteando el terreno, y de camino quiero agradeceros todo, porque gracias a que me seguís encuentro el motivo más importante. Como dicen los toreros: ¡¡¡va por ustedes señores!!!

A mis compañeros un abrazo enorme.

Hoy os voy a dejar un plato de cuchara que hace mucho tiempo publicaban mis amigas asturianas y que me llamaba la atención. Fui dándole vueltas porque lo principal es que no encontraba las verdinas. Y las encontré. Las he hecho a mi manera ¿y qué os voy a decir de ellas? Pues que me han encantado. No esperaba menos. Os cuento cómo las hice.

INGREDIENTES:

- Verdinas 250 g.

- Langostinos 250 g.

- Almejas 250 g.

- Ajos 3.

- Cebolla 1.

- Pimientos rojo y verde ¼ de cada.

- Vino de Jerez 250 ml.

- Salsa de tomate 2 cdas.

- Guindilla (optativo).

- Perejil fresco.

- Aceite de oliva.

- Sal.

 

ELABORACIÓN:

 

  


La noche antes de cocinarlas las dejas en agua, como cualquier legumbre. Las lavas y luego las pones en abundante agua limpia.

 

  

Deja las almejas, bien lavadas, en un recipiente con agua y sal mientras vas cocinando.

Hay que preparar un fondo para las verdinas que quede potente y sabroso. Para eso después de lavar bien los langostinos vamos a guardar las cabezas y pieles y reservar los cuerpos.

En una sartén pon 2 cdas de aceite y saltea picado uno de los ajos. Antes de que se queme añade la guindilla y enseguida agrega las pieles y cabezas, dorando y aplastando bien para que suelten los jugos. Casi tostados, añade el vino y desglasa paredes y fondo de la sartén, con lo que recuperamos sabores. Hierve un minuto. Añade un vaso de agua y deja que cueza un par de minutos más. Cuela el caldo obtenido.


 

Para acelerar la cocción de las verdinas puedes ponerlas en olla rápida, yo las cocí sin ella, necesitarás más tiempo entonces.

Quita el agua y ponlas a cocer en una cacerola cubriendo con el caldo de los langostinos. Si queda corto añade algo más, durante la cocción irás viendo si la necesita (no debes aguar mucho, siempre poco más de su volumen).

 

 

Fríe en 4 cdas de aceite los otros 2 ajos, que se doren, y retira a un vaso batidor. Después sofríe la cebolla y retira también al vaso. Bátelos y añade al guiso.

En ese mismo aceite, (puedes añadir algo más si lo necesita), rehoga los pimientos cortados en daditos, escurre y pasa a la cacerola.

Agrega las dos cucharadas de salsa de tomate y diluye.


 

 



Enjuaga las almejas y cuece aparte en ½ vaso de agua. Filtra con una servilleta para que no caigan posibles arenillas. Vuelca el caldo sobre las verdinas y reserva las almejas.

 



Teniendo el fuego medio espera que las verdinas estén tiernas (te puede llevar un par de horas). Para moverlas durante la cocción lo mejor es hacerlo en vaivén, agitando con las asas de la cacerola para que se mantengan enteras. Pon a punto de sal.

Cinco minutos antes de retirar añade los langostinos y al apagar las almejas. Deja reposar unos minutos, Sirve con perejil picado.


 

viernes, 31 de julio de 2020

TARTA DE NARANJA Y QUESO CON MOUSSE DE YOGUR







Días atrás leía a una compañera nuestra aconsejándonos sobre el uso del horno, y nos decía que lo mejor es hornear a primera hora de la mañana, le doy la razón, si antes de las once hemos horneado casi no pasamos calor. Después airear la cocina y aquí no ha pasado nada. Yo, no puedo pasar de horno, me he habituado, y haga frío o calor si he de usarlo lo pongo y lo sufro, gajes de estar implicada con la cocina.

Dejaré el blog durante una temporadita que de todo hay que recuperarse, dedicaré tiempo a la lectura que me entusiasma y no encuentro el momento de hacerlo. Ya le he echado el ojo a un par de libros que compré, uno antes y otro durante la cuarentena, y que aún duermen "el sueño de los justos" en distintos lugares del salón, sin que nadie haya reparado en que no los he abierto todavía. Cuidaros mucho amig@s. Muchos besos.

Los ingredientes de esta tarta aportan una combinación de sabores muy refrescantes para el verano, no quisiera que dejarais de probarla porque os va a sorprender.


INGREDIENTES para el bizcocho base:

- Queso crema tipo Philadelphia, 350 g.
- Yemas 4, tamaño L.
- Azúcar blanquilla, 120 g.
- Zumo de naranja, 50 ml.
- Ralladura de 1 naranja.
- Almendra molida 50 g.
- Nata 35 %, 150 ml.

Para la cobertura de mousse:

- Yogur griego natural, 2.
- Nata 35 %, 250 ml.
- Azúcar glas 2 cdas, soperas.
- Gelatina neutra en hojas, 4.
- Zumo de limón.


ELABORACIÓN:





Prepara un molde de 20 cm de diámetro desmontable, con un papel de horno en la base y untado, bien con mantequilla, o con spray desmoldante. El papel de la base debe ser más grande que el diámetro para que al cerrar el molde quede aprisionado y evite pérdidas al volcar la pasta.




Mezcla el queso crema con el azúcar usando unas varillas manuales. Integra. Añade en este orden, incorporando de uno en uno los demás ingredientes: yemas, ralladura, zumo, almendra molida y nata.


Enciende el horno a 180 °C y espera diez minutos antes de meter el bizcocho.

Vuelca la pasta en el molde y deja hornear hasta que se haya cuajado, 45-50 minutos (depende del horno).

Deja que enfríe dentro del horno y la puerta entreabierta, con una ranura.

  

Prepara la mousse poniendo en primer lugar la gelatina en agua fría durante diez minutos.

Bate con varillas la nata fría, incorpora poco a poco el azúcar glas y los yogures. No debe quedar muy batida pues podría cortarse.

En una tacita exprime medio limón. Saca la gelatina del agua y estrújala. Échala en el zumo y ponla en el microondas un par de segundos, remueve para disolverla. Templa. Agrega a la preparación de la nata con movimientos rápidos y suaves, envolviendo la mousse.



Cubre la base del bizcocho. Pon en el frigorífico hasta que se haya enfriado y haya solidificado la mousse.

Decora con naranja, limón, kumquats en almíbar... a tu gusto.






jueves, 23 de julio de 2020

ENSALADA CÉSAR CON FETA Y MÁS









No es la típica ensalada César porque le he puesto algunas cosas de mi cosecha. Pero vale para nosotros como tal.

Hace años, cuando aún no se había consolidado y muy pocos la conocían, recuerdo que llamé a mi amiga Lola Velasco, un encanto de mujer que tuve ocasión de conocer personalmente en Sevilla, para preguntarle cómo hacía la ensalada César. Y me dio su versión. Hice y deshice con su fórmula hasta que encontré mis propias versiones y ésta es una de las que más nos gustan. El aporte extra de queso feta la hace aún más rica y original.

Os la dejo hoy por aquí animando a que la probéis.

INGREDIENTES:

- Lechuga, 1.
- Aguacate, 1.
- Tomatitos cherrys, 10.
- Secreto ibérico, 1 filetito.
- Bacon ahumado La Selva, 100 g.
- Queso feta, 150 g.
- Mayonesa, 4 cdas, colmadas.
- Ajo en polvo, 1 cda. rasa (al gusto).
- Pimienta blanca molida (optativo).
- Huevo batido, 1,
- Zumo de limón.
- Pan rallado.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal.

ELABORACIÓN:

Trocea en bastones el secreto, el bacón en tiras parejas y el queso en dados.

Pasa la carne por huevo batido y pan rallado. Pasa el queso dos veces por huevo y pan rallado.

El bacón lo asas con un pelín de aceite hasta dorarlo.

Fríe en una sartén, con aceite que cubra, primero el queso y luego el secreto. Déjalos los tres en papel de cocina. Reserva.




Prepara la salsa añadiendo el ajo en polvo a la mayonesa, Mezcla bien.





Lava y escurre la lechuga, separa sus hojas y las colocas en la bandeja de servir. Corta en láminas el aguacate sin separarlas, rocía con zumo de limón y los pones en el centro de la ensaladera. Parte los tomatitos por la mitad y los distribuyes a tu gusto. Sazona con discreción y riegas con un poco de aceite.




  
Aliña por encima con parte de la salsa mayonesa (el resto en salsera para añadir en la mesa). Incorpora el bacón, el secreto y el queso.

Sirve.



viernes, 17 de julio de 2020

CROQUETAS PICANTITAS DE BACALAO Y GAMBAS








Tenemos suerte con esto de las croquetas, siempre son una solución fantástica para aprovechar restillos que se van quedando en el frigo y que es necesario gastar cuanto antes.

Se pueden hacer a propósito, con ingredientes expresamente pensados, yo las hago casi siempre así, no me duelen prendas, merece la pena tal delicatesen y hay que darles su valor.  Sin embargo, lo habitual es que se aprovechen cosas, de eso sabemos mucho los cocinillas, siendo que la mayoría de las veces nos hemos encontrado con unas croquetas fuera de serie que no siguen dictados, dignas de hacerles la ola.

Me contaba Arguiñano ayer que su origen es francés, mal que nos pese a los españoles que le habíamos puesto ya el "made in Spain" jajaja. ¡Y es que son tan nuestras! que cualquiera daría crédito a que nos las inventaron nuestros vecinos fronterizos.

Se trata de hacer unas croquetas espectaculares, teniendo menos importancia lo que se les vaya a poner. El secreto sin lugar a dudas se esconde en el trabajo de la masa, en cocerla muy bien, para lograr una textura fina y suave. Lo es igualmente la fritura, que necesita de abundante aceite de oliva, siempre cubiertas, importa mucho que no descienda la temperatura, debe ser constante, por lo cual no debemos freírlas amontonadas, la paciencia es buena consejera. 

Se me antojó hoy dar un toque picante a mis croquetas, no en exceso, sabía que les iba a sentar de lujo.

Ayer también fue el día internacional de la croqueta, no me quiero perder el festejo sin celebrarlo publicando, aunque sea un día después. Casi os diría que esta receta puede ser un tutorial. Si os gusta aquí os dejo mi experiencia.


INGREDIENTES:

- Bacalao fresco 200 g.
- Gambas medianas descongeladas 150 g.
- Cebolla ½.
- Ajos, 2 dientes.
- Harina repostería 120 g.
- Leche semidesnatada 480 ml.
- Vino blanco, tipo Jerez, 100 ml. (optativo).
- Mantequilla 1 cda.
- Guindilla seca picadita.
- Perejil fresco.
- Aceite de oliva 6 cdas.
- Sal.

Para rebozar:

- Harina.
- Huevo batido con un poco de leche.
- Pan rallado.
- Aceite de oliva para freír.


ELABORACIÓN:

En una sartén con las seis cdas de aceite rehoga las gambas unos segundos. Retira a un plato.

Añade a la misma sartén los ajos y la guindilla, picados, a continuación el bacalao desmigado, limpio de espinas y pieles. Rehoga un par de minutos. Reserva.

Pon ahora la cebolla picada pequeñita (si no ha quedado mucho aceite, pon un par de cdas. más). Cuando haya reblandecido, y se haya ligeramente dorado, incorpora el vino y deja que reduzca.





Añade el perejil y le das unas vueltecillas.

Echa la harina, la leche fría y la mantequilla. Sazona.

Diluye los grumos que se van formando con una rasera, sin parar de mover la masa y manteniendo el fuego medio. Ayúdate de la rasera para despegar paredes y fondo, volteando de un lado para otro.  Cuece quince minutos, tras los cuales la masa se desprenderá fácilmente de la superficie de la sartén. Si por cualquier razón la masa te ha quedado grumosa, puedes pasar la batidora y eliminar los grumos. En los últimos cinco minutos agrega el bacalao y las gambas troceadas.




Vuelca sobre una bandeja y deja reposar un rato. Después cúbrela con papel film y espera a que se enfríe para meterla en el frigo, al menos dos horas.

Forma las croquetas a tu gusto. Bate el huevo e incorpora la leche. Empieza pasándolas por harina, después por huevo batido y por último por pan rallado.

Prepara una sartén pequeña o cacerolita con fondo (el elegir que sean pequeñas es para ahorrar aceite y como la fritura la haremos de pocas en pocas unidades no necesitamos una más grande). Calienta el aceite y antes de que humee baja el fuego al medio. Fríe probando con cuatro, cinco piezas, si no se rompen continuamos la fritura si alterar nada. Si se rompen reducimos a tres. ¿Alguien dijo paciencia? jjj.

  
Una opción de acompañamiento puede ser un buen pisto ¿Qué opináis?




viernes, 10 de julio de 2020

PAVO CON CEREZAS EN SALSA DE DOS PASAS








Se acaban las cerezas en nada y hay que darles una oportunidad también en salado.

A muchos nos gustan los sabores combinados y a otros, los más reacios, no tanto, seguirán estancados en lo tradicional. Con todo su derecho y muy respetable. Hoy día se han impuesto en cocina y nos hemos acabado adaptando a ellos y encontrándoles el gusto.

Como anécdota os contaré que siendo yo niña vi a personas mayores comer de postre pepinos con miel, o manitas de cerdo empanadas y rebozadas en azúcar y canela, por poneros algún ejemplo. Lo que nos informa que en tiempos pasados ya existía esa inclinación, dentro de unos límites. No estaba escrito, pero sí eran costumbres arraigadas en el pueblo.

He usado para deshuesar las cerezas un cacharrito especial que me regaló una amiga muy querida hace algunos años, lo que me ha facilitado añadirlas al guiso enteras que era mi propósito. Si no disponéis de este artilugio podéis partirlas a la mitad que no desmerecerán tampoco.

Después de esta receta que os pasaré, hay un antes y un después, jajaja. Vais a encontrar un plato sencillo de hacer, saludable, con contrastes sutiles de sabores y por si fuera poco, bonito. Os animo a probar este delicioso plato de pechuga de pavo y cerezas antes de que se acaben.

INGREDIENTES:

- Pechuga de pavo fileteada, 7-8
- Cebolla, 1 grande.
- Cerezas dulces deshuesadas, 15-20.
- Salsa Perrins o Worcestershire, 1 cda.
- Dos Pasas de Pedro Ximénez, un vasito.
- Maizena 1 cda.
- Agua fría, una tacita.
- Pimienta negra recién molida.
- Sal.
- Aceite de oliva, 4 cdas.

ELABORACIÓN:

Salpimenta los filetes y pásalos por el aceite caliente por ambos lados, sin hacerlos demasiado. Retira a un plato y reservarlos.






Corta la cebolla en juliana fina y ponla en la misma sartén donde has dorado la carne. Rehógala a fuego suave, tapada, hasta que se ablande y coja color dorado, moviéndola de vez en cuando para que tome color parejo por todos lados.

Añade el vino y desglasa (recoge los restos tostados del fondo y paredes de la sartén). Agrega la salsa Perrins e integra.





Devuelve las pechugas a la sartén.

Diluye en la tacita de agua fría la Maizena. Vuelca sobre el guiso.

Añade al par las cerezas y cocina todo junto hasta que se espese la salsa, que debe quedar con media densidad, melosa y brillante.

Puedes controlar el espesor añadiendo más agua si es preciso, pero sin pasarte.


  
Sirve enseguida y disfruta de este plato especial.





viernes, 3 de julio de 2020

MUFFINS DE AGUA


CON CHIPS DE CHOCOLATE Y PERLAS DE AZÚCAR



Hace tiempo que no os pasaba una receta de muffins, me decanto por bizcochos en general.

Me animé a preparar esta receta que encontré en el envase de Acor y sus perlas de azúcar. Es tan facilita de hacer que vais a poder contar con una merienda y un desayuno perfectos y con la garantía de que os van a quedar bien. No he modificado nada, salvo por "imposición" la cantidad de chips, ya que no me alcazaba a poner los que pedía la receta, es poco más.

La próxima vez, cambiaré el aceite de oliva por girasol o mantequilla, a mi gusto quedan potentillos de sabor. También pude poner un aceite de oliva más suave. Pero como para gustos hay colores, hubo quienes los probaron y les parecieron de lujo.

Os dejo la receta:

INGREDIENTES:

- Aceite de oliva, 110 ml.
- Agua a temperatura ambiente, 100 ml.
- Azúcar glas, 90 g.
- Huevos L, 2.
- Pizca de sal.
- Harina repostería, 200 g.
- Levadura Royal, 1 sobre.
- Chips de chocolate, 80 g.
- Azúcar perlas Acor.

ELABORACIÓN:

Bate, a velocidad alta, con varillas el aceite, el agua y la sal.

Incorpora los huevos. Bate. 

Agrega el azúcar. Bate.

Tamiza la harina y la levadura, incorporándolas con espátula, envolviendo suavemente la masa.

Añade los chips de chocolate. Mezcla.


  

Rellena los moldes hasta la mitad.

Introduce los muffins en el frigo unas horas, o toda la noche.

Esparce perlas de azúcar por encima.

Precalienta el horno a 200 °C, calor arriba y abajo. Hornea diez minutos (bandeja en la rejilla media baja). Completa el horneado a 180 °C  hasta que se doren, alrededor de media hora.

Pasa a una rejilla y deja que se enfríen.


Son tan tiernos y jugosos que no podréis comer sólo uno.









viernes, 26 de junio de 2020

PANNACOTTA DE ARÁNDANOS









¡Mirad lo bonitas que quedan!

Es tan fácil de hacer que no necesita receta. Ni tampoco un paso a paso. Al menos os dejaré alguna fotillo y unas instrucciones para que os quede así de bien. Un poquitín de matemáticas y de lógica 👌👌👌

Será imprescindible que os hagáis con un paquete de gelatina, mejor Royal, de arándanos en este caso. Lo habitual es que sigamos las instrucciones del fabricante en las que disolvemos el contenido completo del sobre en agua.

Para conseguir este acabado vamos a proceder a dividir el contenido del sobre. La primera mitad la haréis tal como os indica el paquete, reduciendo las cantidades correspondientes de agua a la mitad. Por lo tanto, mitad de polvos, mitad de agua.

Escoged un molde mediano, o varios más pequeños, según os guste.

Cuando hayáis hecho la gelatina (la normal) la echáis en el fondo del molde (de ser varios, distribuir proporcionando). Meter en el frigorífico. Pasadas un par de horas comprobáis que se ha solidificado prácticamente, es el momento justo para clavar sin hundir los arándanos, lo preciso para que no se muevan. De no haber cuajado esperáis una hora más.
Si son vasitos, uno por cada.

En la siguiente preparación vamos a sustituir el agua por nata 35%. El proceso es el mismo: calentar la nata, disolver los polvos perfectamente, retirar del fuego y añadir el resto de la nata fría. Mezclar muy bien.

Volcad encima de la gelatina y dejad que solidifique en el frigorífico, al menos tres horas.

Para desmoldar pasáis un cuchillo de hoja roma alrededor de la pannacotta con cuidado de no estropearla. De no salir fácilmente, mojáis los moldes un par de segundos en agua caliente.

Eso es todo, más fácil hacerlo que explicarlo. Como siempre la literatura se extiende a sus anchas, jajaja.

Los ingredientes que vais a necesitar para cinco vasitos, tamaño flaneras son:

- Gelatina de arándanos Royal, 1 sobre.
- Agua 500 ml para medio sobre.
- Nata 35% 400 ml (he reducido la cantidad).
- Arándanos frescos, un puñadito.









viernes, 19 de junio de 2020

ALBÓNDIGAS ASADAS






  
¿Habéis probado alguna vez las albóndigas asadas? Pues hoy os invito a probarlas. Nunca es tarde si la dicha es buena.

Más saludables que las fritas y con toques diferentes a los que estamos acostumbrados que recuerdan a Oriente.

Sin miseria añadid hierbabuena y perejil. Con gracia sazonar la carne. Con arte asarlas en su punto para que queden bien hechas por dentro y doraditas por fuera.

Promete ser un plato de verano de antojo. Desde el día anterior podéis tenerlas hechas y en el momento que vayáis a comerlas ensartarlas ¡y a la plancha!

¿Qué queréis arroz blanco para acompañarlas? ¿o patatas? ¿o una salsa de yogur o cualquier otra salsa que os guste...? Lo dejo a vuestra elección. Yo, he puesto hoy una ensalada refrescante y ligera pues el día apuntaba caluroso.

De nuevo la carne picada se convierte en protagonista de mi receta. Espero que sea de vuestro gusto.


Ingredientes:

- Carne picada mixta, 500 g.
- Pan casero rallado, 25 g.
- Perejil fresco, un manojo.
- Hierbabuena fresca, un manojo.
- Cebolla roja rallada, ½.
- Ajos rallados, 2 dientes.
- Huevo L, 1.
- Pimienta blanca molida.
- Aceite de oliva para untarlas.
- Sal.


Elaboración:

Prepara la masa de las albóndigas en un cuenco. Añade todos los ingredientes. Bate el huevo y mezclas muy bien.

Úntate las manos con aceite de oliva y forma las albóndigas. Ensártalas en brochetas metálicas.

Calienta una plancha, y a fuego bajo ve haciéndolas por todos lados. Gíralas de posición con cuidado de no romperlas. A la hora de servir subes la temperatura y las doras uniformemente.




Prepara una ensalada a tu estilo, os doy una idea que les sienta de maravilla, especialmente por el aliño con limón. Le he puesto una base de lechuga, aceitunas muertas (o aceitunas griegas de Thassos), tomates cherry y cebolla roja. Aliña con sal y aceite de oliva.





Sirve calientes sobre la ensalada y cuando pongas encima las albóndigas rocías de manera alegre el conjunto con zumo de limón.