Aquí
me tenéis de nuevo, después de varios días de fiesta acompañados de otros temas
que prefiero no mencionar. En esta vida no se puede ser feliz nunca, siempre
hay quien o quienes lo estropean todo, menos mal que aún queda fortaleza
interna (poca ¡eh!) para ir superando baches y no sería justo que me quejara
pues hay cosas infinitamente peores.
Ingredientes:
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Pimientos del piquillo, escurridos del agua 240 g.
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Azúcar blanquilla 120 g.
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Aceite de oliva 1 cda.
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Vinagre de vino blanco 1 cda.
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Agua 4 cdas., ó 4 cdas. del líquido de la conserva.
Elaboración:
Dejamos escurrir los pimientos en un
colador y reservamos el líquido sobrante.
Calentamos el aceite y sofreímos tres
minutos los pimientos cortados en tiras gruesas. Incorporamos el azúcar, el
vinagre y el agua o caldo. Disolvemos y cocemos a fuego bajo sin parar de mover
(bueno, un ratillo corto vale, pero sin perderla de vista) durante veinte
minutos.
Retiramos del fuego y trituramos con
cuidado para no salpicar y que nos queme.
Volcamos en un recipiente de cristal o
loza y dejamos que enfríe. Después tapamos y metemos en el frigo hasta usar.
Como he dado poca cantidad no será necesario envasarla para conserva.
Servirla con queso fresco de cabra es
muy buena idea, son excelentes compañeros.
Un beso y abrazo fuerte para todos los
que me seguís y para todos los que me veis, me sentiré feliz al contar con
vosotros. Que este año os dé lo mejor.


















































